¿QUE ES EL VOTO RESPONSABLE?
Los ciudadanos responsables tenemos que votar. Es un derecho pero también un deber. Votar por descarte, sería una elección lamentable. Me aterra pensar que nuestras instituciones puedan quedar en manos de personas deshonestas o incapaces, y lo que corresponde es el análisis de las opciones en el partidor, en busca de quien pueda representar adecuadamente los intereses colectivos y cumplir la función de gobernar con honorabilidad y en dirección adecuada. El voto debe ser analizado y profundamente consciente. Por eso, si no hay alternativa, el voto en blanco siempre será una opción, pero el voto es una obligación.
El voto no puede representar solamente el interés personal, un buen ciudadano no solo vota por quien a él le convenga, sino por quien mejor pueda dirigir la ciudad. En días pasados, pregunté a algún amigo sobre su intención de voto que era contraria a la mía. “Me fue muy bien, con este hombre en su anterior cargo, tocaba repartir pero había para todos.” Aja!, y ¿quién asume los sobrecostos de la repartición?, pregunté entonces. La respuesta, solo fue una risa nerviosa. Los costos de la deshonestidad los asume siempre el contribuyente. Esa opción, de votar irresponsablemente, también es una opción personal.
Sin pretender un análisis exhaustivo de las hojas de vida, vale la pena repasar el abanico. A ese que mencioné ya, ustedes y yo lo conocemos de autos, de modo que no necesitamos mucha más información. Pero quienes no han desempeñado anteriormente cargos públicos, merecen tener una ventana de información más detallada, porque sus orígenes y ejecutorias no siempre son reconocidas. Por eso, refiero aquí un perfil de un profesional de la UIS, de origen humilde, con una enorme capacidad de emprendimiento y con una habilidad admirable para cumplir sus metas. Esa persona se llama Fernando Vargas. Un hombre serio, amable y de trato cordial. Con una personalidad realmente atractiva y una energía que irradia a su alrededor, que no sabría describir en este momento, pero que definitivamente es contagiosa.
Fernando es un hombre exitoso. Tiene excelentes relaciones públicas y una dirección clara y definida de su camino. Su empresa, es hoy día una institución educativa totalmente legal, con excelente infraestructura y con un creciente nivel académico. El servicio que ha prestado a miles de personas, otorgándoles una educación media o profesional, es enorme. La claridad conceptual de su proyecto y su energía, no solo demuestra sus virtudes profesionales, sino su esencia personal. Hay mucho que decir de este ingeniero que quiere ser alcalde, pero quizás lo más importante es que sus obras hablan por él, no necesita referencias externas, sabemos que es capaz, emprendedor, hábil y que dirige sus recursos adecuadamente para alcanzar sus logros.
Frente al trato personal, no es un hombre arrogante ni engreído. Pero además, tiene algo que es muy importante y que les contaré la próxima semana.
emos que votar. Es un derecho pero también un deber. Votar por descarte, sería una elección lamentable. Me aterra pensar que nuestras instituciones puedan quedar en manos de personas deshonestas o incapaces, y lo que corresponde es el análisis de las opciones en el partidor, en busca de quien pueda representar adecuadamente los intereses colectivos y cumplir la función de gobernar con honorabilidad y en dirección adecuada. El voto debe ser analizado y profundamente consciente. Por eso, si no hay alternativa, el voto en blanco siempre será una opción, pero el voto es una obligación.
El voto no puede representar solamente el interés personal, un buen ciudadano no solo vota por quien a él le convenga, sino por quien mejor pueda dirigir la ciudad. En días pasados, pregunté a algún amigo sobre su intención de voto que era contraria a la mía. “Me fue muy bien, con este hombre en su anterior cargo, tocaba repartir pero había para todos.” Aja!, y ¿quién asume los sobrecostos de la repartición?, pregunté entonces. La respuesta, solo fue una risa nerviosa. Los costos de la deshonestidad los asume siempre el contribuyente. Esa opción, de votar irresponsablemente, también es una opción personal.
Sin pretender un análisis exhaustivo de las hojas de vida, vale la pena repasar el abanico. A ese que mencioné ya, ustedes y yo lo conocemos de autos, de modo que no necesitamos mucha más información. Pero quienes no han desempeñado anteriormente cargos públicos, merecen tener una ventana de información más detallada, porque sus orígenes y ejecutorias no siempre son reconocidas. Por eso, refiero aquí un perfil de un profesional de la UIS, de origen humilde, con una enorme capacidad de emprendimiento y con una habilidad admirable para cumplir sus metas. Esa persona se llama Fernando Vargas. Un hombre serio, amable y de trato cordial. Con una personalidad realmente atractiva y una energía que irradia a su alrededor, que no sabría describir en este momento, pero que definitivamente es contagiosa.
Fernando es un hombre exitoso. Tiene excelentes relaciones públicas y una dirección clara y definida de su camino. Su empresa, es hoy día una institución educativa totalmente legal, con excelente infraestructura y con un creciente nivel académico. El servicio que ha prestado a miles de personas, otorgándoles una educación media o profesional, es enorme. La claridad conceptual de su proyecto y su energía, no solo demuestra sus virtudes profesionales, sino su esencia personal. Hay mucho que decir de este ingeniero que quiere ser alcalde, pero quizás lo más importante es que sus obras hablan por él, no necesita referencias externas, sabemos que es capaz, emprendedor, hábil y que dirige sus recursos adecuadamente para alcanzar sus logros.
Frente al trato personal, no es un hombre arrogante ni engreído. Pero además, tiene algo que es muy importante y que les contaré la próxima semana.
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