martes, 14 de septiembre de 2010

Si Dios es amor, la caridad no puede tener fronteras

La frase de San León Magno que da título a este artículo explica nuestra experiencia de misión. Porque las Hermanas de la Caridad de Santa Ana somos misioneras. Nuestra identidad es la vivencia de una caridad universal, principalmente con los más pobres y necesitados, hecha hospitalidad hasta el heroísmo. Y es la vivencia del amor la que nos empuja siempre más allá de las fronteras.

En treinta países

Testimonio de vida evangélica y el anuncio explícito de la Palabra.

Fruto de la acción misionera de la Congregación son las numerosas Hermanas nativas que pertenecen a la misma y encarnan los valores propios de su país y de su gente. Semilla de continuidad y novedad, presencia de Jesús Resucitado.

El amor, al que nada le es ajeno, mira con predilección a lo más necesitado. La Congregación, fiel a sus orígenes y al mandato del Señor, atiende preferentemente a los más pobres.

Diferentes rostros, una única caridad
Conscientes de que la mujer tiene mucho que aportar en el desarrollo de sus comunidades, las Hermanas colaboran desde 1997 en el Centro de Promoción Femenina Ratz´um K´iche de Boloncó (Guatemala) donde se atiende la formación integral de 130 muchachas y se ha graduado ya la primera promoción que ha finalizado sus estudios básicos.

Crear espacios que favorezcan el diálogo, ámbitos donde los niños y los jóvenes expresen lo que quieren y lo que sienten estimula la responsabilidad y el compromiso. Los talleres VIVA es una experiencia nacida en la realidad cubana como un servicio de animación infantil que promueve el desarrollo de valores humanos en niños y adolescentes.

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